La pordiosera

Poema de la consciencia a las profundidades.

¡Oh ánima que ante mí te presentas!

Tu morada es un misterio

 en lo más hondo de mi existencia.

Tú que incorpórea tus caderas

contoneabas con sutil destreza

mientras sinuosa bailabas

la danza de la Tierra.

En mis sueños te apareces

sumida en la desgracia,

pordioseas para que haga

lo que a mi consciencia no alcanza.

¿A mi interior le gritas? ¿Pides obediencia?

Lo siento princesa, demasiado tarde.

A mis amos internos los he liberado.

Tú eres la última que queda

en esta prisión etérea

a la que te obstinas en agarrarte.

Amo y esclavo

Anda el espíritu recién liberado

extrañado al ver a sus compañeros de paso

aturdidos, ignorantes del camino,

que cual animales domesticados

a una correa están atados.

No se atreven a morder la mano de su amo,

que a sacudidas su dirección impone,

que para andar a sus esclavos se ha subordinado.

Ambos, amo y esclavo,

vinculados por las serviles cadenas del mando.

Espera paciente el espíritu libre

al día en que todos los eslabones quiebren,

al día en que amos y esclavos se rebelen

en el ocaso del hombre pasado.