Sobre la muerte de Dios

Zaratustra es el nombre con el que Nietzsche designó a la voz interna más irresponsable de su ser. Se trata de un profeta libre de dios. Cual Pepito Grillo que falla una y otra vez en encauzar al inmaduro Pinocho, Zaratustra es la conciencia del ser consciente que, una y otra vez, intenta hacerse oír. Una voz sumamente sabia, pero muy lejos de la omnisciencia, pues no se salva de errar. Sin embargo, esta conciencia se distingue de todas las demás voces en la búsqueda de la verdad más allá de toda subjetividad moral. La máxima moral más cercana a la objetividad que puede tener el sujeto consciente es aquélla que exige el rechazo de toda mentira, con el motivo de liberarse de todas las falsedades que hasta entonces lo han aprisionado.

En el momento en que el culto a un dios deja de ser útil para el conocimiento de la realidad física del mundo, éste se vuelve descartable por innecesario, siendo aconsejable su eliminación para poder avanzar en el progresivo acercamiento a la verdad. Ya lo anunció Nietzsche justo antes de que escribiera su obra magna, cuando dijo: “¡Los dioses también se corrompen! ¡Dios ha muerto! ¡Dios está muerto! ¡Y lo hemos matado nosotros!”.

Todos somos culpables de la crueldad de Dios contra el saber. Por ello, cada uno debe hacerse responsable de su muerte. Sólo aquél capaz de asumir este hecho puede realmente continuar por la senda del conocimiento. El profundo dolor que en su interior provoque la muerte de la todopoderosa divinidad concluirá con la novedosa posibilidad de elegir, entre un número incontable de deidades, a cuál de ellas seguir y rendir culto como guía para el descubrimiento de las fuerzas naturales que nos mueven. Se trata de una elección libre y coherente con las propias preferencias personales. Prueba de ello es que Nietzsche escogió al dios griego Dionisio, mientras que Jung, de acuerdo con El libro rojo, pareció decantarse más por la supremacía del dios ctónico Abraxas. ¿Y tú, a quién elegirías?

Autor: Javier Oliveira Garrido

Repúblico y poeta existencialista, con conocimientos básicos de Derecho. Asociado al Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional.

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