Cambio climático

Soplan los vientos

sobre desiertos asfaltados.

Suenan los truenos

entre instantáneos relámpagos.

Contra metálicas cumbres

estallan zeústicos rayos.

Se inundan las calles,

se llenan de charcos.

 

Furiosa es la naturaleza

cuando la tempestad se presenta.

Ante el tiempo caótico,

cobijo y paciencia.

 

Entre las aguas de los cielos

el águila imperial emprende su vuelo

al encuentro del robusto roble

entre cuyas ramas abrigarse

junto a la manada vacuna

que bajo sus hojas se guarda.

 

A la espera del estelar firmamento

y de los rayos de Sol reflejados

por la ladrona menguante,

duerme el águila sobre la manada

mientras danzan las hojas sujetas

a las cimbreantes ramas.

La pordiosera

Poema de la consciencia a las profundidades.

¡Oh ánima que ante mí te presentas!

Tu morada es un misterio

 en lo más hondo de mi existencia.

Tú que incorpórea tus caderas

contoneabas con sutil destreza

mientras sinuosa bailabas

la danza de la Tierra.

En mis sueños te apareces

sumida en la desgracia,

pordioseas para que haga

lo que a mi consciencia no alcanza.

¿A mi interior le gritas? ¿Pides obediencia?

Lo siento princesa, demasiado tarde.

A mis amos internos los he liberado.

Tú eres la última que queda

en esta prisión etérea

a la que te obstinas en agarrarte.

Regreso a ninguna parte

Poesía meditativa.

A nivel del suelo,

con las piernas cruzadas,

los párpados cerrados,

los ojos bien atentos,

con mi mente luchando

por callar las palabras.

El silencio de la noche

a mis oídos alcanza.

Siento la excitación de mis nervios

y el latir acelerado en mi pecho.

La zona frontal de mi cerebro

es un centro donde todo gira.

Percibo el recorrido del aire,

a mi pulmones contraerse y dilatarse,

mas ya no soy yo el que respira.

Me he vuelto un tercero extraño a mi cuerpo

que ajeno a mí continúa su vida.

Abrí los ojos en completa calma

y volví a encontrarme en una mente cuadriculada.

Cuán extraña y lejana la experiencia

de haberme librado, por un momento,

de la temporal existencia.

La locura de Sísifo

Poema de un animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

Rueda el peñasco por el barranco,

lanzado desde la cima de la montaña

por el loco que hasta arriba la había arrastrado.

Liberado de su carga,

el placer lo inunda por unos instantes

hasta que vuelve a sentir el dolor en sus manos.

Entonces cree que no fue suficiente

y apresurado baja todo lo escalado,

dispuesto a encontrar una carga aun más pesada

que desde la cima lanzar cuesta abajo.

Y todo en busca del placer efímero

que esconde la liberación del espíritu humano.

Retorno universal

Se encuentra el mundo en vibración

en un eterno movimiento orbital.

Alrededor de un oscuro eje

giran las estrellas en un orden universal.

Tiembla mi cuerpo al sentir su acción,

el yo formando parte de un todo en relación,

su alma tendida en la inmortalidad.

Todo cambia, todo deviene,

nada permanece eternamente,

todo vuelve a retornar.

Emisario de la noche

Se acerca un pájaro a mi ventana

todas las noches de madrugada.

Con su piar a mis sueños inspira

extendiendo por los dominios de la mente

el dulce aroma de su melodía.

Extraña ave de las profundidades,

bestia alada nodriza,

que a mi encuentro viene en la noche

para hacerme regalos con su lira.

Su música es tornada en imágenes

por el creador de ilusiones en mi vientre

que a su canto sintoniza con alegría.

Caminos por emprender

Poema de un caminante junto a su sombra.

Un nuevo día ha llegado,

suenan las campanas de los santuarios.

Un nuevo comienzo ante nosotros se abre

por caminos hasta ahora inexplorados.

¡Así es, amigos!

Extenso es el polvo que aún hemos de mover.

Son muchos los senderos sin pisar

que esperan la huella de nuestros pies.

Ávido por emprender la marcha,

con paciencia el caminante deja su rastro,

con su ritmo marcando su destino,

atento a todo lo que encuentra a su paso,

con su sombra siempre a su lado.