El rugir de la bestia

Ruge la bestia

por todo aquello que su corazón anhela,

mas sus cimientos se resbalan,

se deshacen los picos de su consciencia.

En las profundidades se esconde el secreto de su esencia,

aquello que lo eleva por encima de toda creencia,

que lo coloca en el centro de todas sus experiencias.

A su propia voluntad atada por la fuerza

surgida de su inconsciente potencia,

 en busca de nuevos dominios

 ruge la bestia.

 

En la inevitable erosión del mañana

guarda el inconsciente las memorias extraviadas.

La acción mental más sencilla

 es por la bestia olvidada,

 imperceptible tras complejas estructuras

que, cuanto más rígidas, más arruinadas.

Cuanto más alejada del latir en su pecho,

menor libertad tiene en sus movimientos,

más se aleja de la salida al desierto,

más se adentra en su laberinto

formado por complejos sentimientos.

 

Cuanto más se verbaliza,

más fácilmente se olvida

 la acción mental más sencilla

que es para toda vida precisa.

 

En busca de su más profundo sentir

ruge la bestia dentro de sí.

Autor: Javier Oliveira Garrido

Repúblico y poeta existencialista, con conocimientos básicos de Derecho. Asociado al Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional.

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