La definición de la vida

Una cuestión de voluntad.

Si en algo creo que debe corregirse lo dicho por Zaratustra en la magna obra escrita por Nietzsche es en la definición que nos ofrece de la vida. En ella se afirma que la vida es voluntad de poder, es decir, voluntad más ambición de dominio. Pero la voluntad de poder como definición de la vida no es completa, en tanto que es excluyente de otra voluntad que también se manifiesta, en mayor o menor medida, en todas las formas de vida consciente, la voluntad de libertad. Son excluyentes dado que quien ambiciona el poder, lo alcanza en detrimento de su propia libertad, pues no tendrá más remedio que someterse a la obediencia que toda jerarquía de mando impone, máxime a quien está en su cúspide.

Toda vida tiene, indefectiblemente, voluntad. Hasta en el caso más extremo imaginable, como es el de la persona que vive en un estado vegetativo irreversible, persiste la voluntad del cuerpo de continuar realizando las funciones vitales más esenciales, aunque sea tan sólo de forma inconsciente.

La voluntad consciente supone la exteriorización de una anterior voluntad inconsciente que el organismo ha sido capaz de procesar. Aquélla no puede existir sin ésta, mas ésta puede existir sin aquélla. Lo consciente implica la intelección por parte del organismo de lo que se está haciendo, para lo cual se requiere necesariamente de un cerebro. Sin embargo, el intelecto no es condición sine qua non de la voluntad, pues ésta surge originalmente en lo inconsciente, y sólo después puede hacerse consciente en el organismo capacitado para ello. Se plantea aquí la cuestión de si las plantas, hongos y microorganismos forman realmente parte de lo inconsciente y si, por tanto, existe en ellos una verdadera voluntad. Cuestión que puede resolverse con la simple observación del comportamiento de sus células. La voluntad no es exclusiva de los animales (aunque sí pueda serlo la voluntad consciente). En las plantas, los hongos y todos los microorganismos existe una clara voluntad de alimento, desarrollo y reproducción.

La vida es voluntad de conservación. Desde que se nace hasta que se muere, todo organismo deviene en una sucesión de voluntades manifestadas, consciente o inconscientemente, a partir del más profundo y variable querer para vivir. Cómo y de dónde surgió la primera manifestación de voluntad en un planeta que en un principio carecía por completo de vida es algo que todavía se escapa a nuestra comprensión. Dios no puede bastarnos como respuesta, pues Él no es comprensible.

Autor: Javier Oliveira Garrido

Repúblico y poeta existencialista, con conocimientos básicos de Derecho. Asociado al Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional.

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