Cambio climático

Soplan los vientos

sobre desiertos asfaltados.

Suenan los truenos

entre instantáneos relámpagos.

Contra metálicas cumbres

estallan zeústicos rayos.

Se inundan las calles,

se llenan de charcos.

 

Furiosa es la naturaleza

cuando la tempestad se presenta.

Ante el tiempo caótico,

cobijo y paciencia.

 

Entre las aguas de los cielos

el águila imperial emprende su vuelo

al encuentro del robusto roble

entre cuyas ramas abrigarse

junto a la manada vacuna

que bajo sus hojas se guarda.

 

A la espera del estelar firmamento

y de los rayos de Sol reflejados

por la ladrona menguante,

duerme el águila sobre la manada

mientras danzan las hojas sujetas

a las cimbreantes ramas.

¿Dónde está la felicidad?

Espero, con paciencia espero

a alcanzar el anhelado oasis

virgen a orillas del desierto

de cuyos manantiales brota vida

entre sus aguas cristalinas.

De las ruinas me he liberado.

Largo tiempo ya he caminado entre arena,

mas al oasis no lo encuentro.

Tan sólo en espejismos lo vislumbro por momentos.

El niño inconsciente

Poesía en busca de la madurez.

Llora el niño desconsolado por su juguete,

no soporta que nadie pueda arrebatarle

lo que por derecho le pertenece.

Su furia es expulsada en llánticos incesantes,

mientras en su cabeza tan sólo existe su querer

que pretende hacer imponer mediante voces estridentes.

 

En el fondo del hombre moderno se esconde este llorón ente,

Antaño fue su pasado y hoy es su presente,

aunque trata de disimularlo con las muecas más solemnes.

A sí mismo se lo oculta en lo más hondo del subconsciente.

Pero cuanto más hundido, más fuerte llorará impotente,

resonando en el eco de todos sus pensamientos incipientes.

¿El secreto para callarlo? Lo guarda en el silencio de su mente.

Recuerda que él no quiere más que rescatar a su juguete.

La pordiosera

Poema de la consciencia a las profundidades.

¡Oh ánima que ante mí te presentas!

Tu morada es un misterio

 en lo más hondo de mi existencia.

Tú que incorpórea tus caderas

contoneabas con sutil destreza

mientras sinuosa bailabas

la danza de la Tierra.

En mis sueños te apareces

sumida en la desgracia,

pordioseas para que haga

lo que a mi consciencia no alcanza.

¿A mi interior le gritas? ¿Pides obediencia?

Lo siento princesa, demasiado tarde.

A mis amos internos los he liberado.

Tú eres la última que queda

en esta prisión etérea

a la que te obstinas en agarrarte.

Alma radical

Poesía por la revolución del pensamiento.

Con el corazón escriben mis manos

deslizando sus dedos por el teclado.

En mi tinta impresa sobre blanco

es mi alma la que tiene el mando.

Pues ella le otorga el sentido

a las palabras que aquí escribo,

con cada sílaba marcada por la rima,

con cada verso unido en sintonía.

Radical se vuelve mi mente

cuando por mi alma me dejo guiar.

Radicalmente independiente,

sin importarme lo que piensen los demás.

Radicalmente libre,

aborreciendo en el pensamiento la igualdad.

Frente al consenso de muchos,

la creatividad de uno siempre podrá más.

Amor abstracto

Poema de un enamorado irremediable.

Cuán extraño es el amor

que, sin quererlo,

imbuye al romántico corazón

en oposición a toda razón.

Fuente de las más fuertes emociones.

Origen de las más locas acciones.

Generador de un place y un dolor

que al enamorado impregnará sin compasión.

Cuanto más se resista, más fuerte será su caída

en la pasión por una imagen inalcanzable,

en la búsqueda de una ilusión irrealizable,

en la persecución de una utópica dicha.

Dicha que sólo en su interior se encuentra,

pues jamás fuera de sí podrá conseguirla.

Regreso a ninguna parte

Poesía meditativa.

A nivel del suelo,

con las piernas cruzadas,

los párpados cerrados,

los ojos bien atentos,

con mi mente luchando

por callar las palabras.

El silencio de la noche

a mis oídos alcanza.

Siento la excitación de mis nervios

y el latir acelerado en mi pecho.

La zona frontal de mi cerebro

es un centro donde todo gira.

Percibo el recorrido del aire,

a mi pulmones contraerse y dilatarse,

mas ya no soy yo el que respira.

Me he vuelto un tercero extraño a mi cuerpo

que ajeno a mí continúa su vida.

Abrí los ojos en completa calma

y volví a encontrarme en una mente cuadriculada.

Cuán extraña y lejana la experiencia

de haberme librado, por un momento,

de la temporal existencia.