Afortunado Diablo

Soy romántico, pero brusco con mis alas.

Por eso quiero aprender a bailar,

cual hoja danzante en la rama,

cual corriente descendente de agua,

cual ascendente llama.

Tú, acidia, te interpones en mi camino,

mala hierba generadora de vicios.

¿Con quién aprenderé ahora?

¿Quién será mi pareja de baile

si no encuentro quién me sacie?

 

El ser más solitario es el diablo,

quien de su danza hace un arte a falta de acompañante.

Encantador de serpientes y destructor de inmortales.

De piel y pelaje es la máscara en que se esconde.

Engañosas son sus palabras, mas delatante su mirada,

de ojos deslumbrantes que la más alta belleza ansían

y cuyo tacto a la pasión más intensa hechizaría.

Palpitante danzarín, manipulador de la mente infantil.

Confusor de conocimientos y guardián de la sed.

Encarnado en mortal se yergue sobre sus pies.

Libre y solitario vuela el diablo al amanecer.

Autor: Javier Oliveira Garrido

Repúblico y poeta existencialista, con conocimientos básicos de Derecho. Asociado al Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional.

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