Cambio climático

Soplan los vientos

sobre desiertos asfaltados.

Suenan los truenos

entre instantáneos relámpagos.

Contra metálicas cumbres

estallan zeústicos rayos.

Se inundan las calles,

se llenan de charcos.

 

Furiosa es la naturaleza

cuando la tempestad se presenta.

Ante el tiempo caótico,

cobijo y paciencia.

 

Entre las aguas de los cielos

el águila imperial emprende su vuelo

al encuentro del robusto roble

entre cuyas ramas abrigarse

junto a la manada vacuna

que bajo sus hojas se guarda.

 

A la espera del estelar firmamento

y de los rayos de Sol reflejados

por la ladrona menguante,

duerme el águila sobre la manada

mientras danzan las hojas sujetas

a las cimbreantes ramas.

Avance urbano

Poema de un terradominante.

Se esconden las estrellas

tras la luz de nuestros faros.

Con cemento y asfalto

a nuestra tierra hemos enterrado.

Contraen sus raíces los árboles planificados,

edificios y cañerías les cierran el paso.

Hemos sustituido a la vegetación

por bosques de acero y hormigón.

Ruidoso y humeante es el ámbito

de mentes aisladas en su propio retrato.

De artificios cubrimos nuestra alma durante años,

vuelta imperceptible para el común de los humanos.

Ciegos se vuelven los corazones

que pretenden evitarse el calvario

reprimiéndose mediante artificiales engaños.

¿Dónde estás Naturaleza?

¿Dónde te hemos sepultado?