La pordiosera

Poema de la consciencia a las profundidades.

¡Oh ánima que ante mí te presentas!

Tu morada es un misterio

 en lo más hondo de mi existencia.

Tú que incorpórea tus caderas

contoneabas con sutil destreza

mientras sinuosa bailabas

la danza de la Tierra.

En mis sueños te apareces

sumida en la desgracia,

pordioseas para que haga

lo que a mi consciencia no alcanza.

¿A mi interior le gritas? ¿Pides obediencia?

Lo siento princesa, demasiado tarde.

A mis amos internos los he liberado.

Tú eres la última que queda

en esta prisión etérea

a la que te obstinas en agarrarte.

Instintos humanos

La manifestación de la razón consciente guiada por el instinto de conservación de lo amado es el arquetipo predominante en el ser humano, el mayor de los tiranos.

Mediante los instintos, la naturaleza guía a las especies en sus empresas, tanto individuales como colectivas. Cuanto más complejo es el entorno, mayor es la diversidad de las reacciones instintivamente provocadas en los individuos conscientes de sí mismos y de su alrededor.

Los instintos surgidos del inconsciente individual son aquellos que persiguen la satisfacción de las propias necesidades del organismo en aras de la auto-conservación. Se corresponde con su ser más egoísta y privado, que comúnmente se manifiesta disfrazado con piel de corderito. Su arquetipo es la figura del niño.

Los instintos surgidos del inconsciente colectivo son aquellos que afectan al comportamiento de un conjunto de individuos tendentes a la conservación de su ecosistema y del colectivo del que forman parte. Se corresponde con un ser moral y omnipresente, encarnado como el guardián natural de la vida. Es habitualmente confundido con un dios, como si se tratara de un ente separado de nosotros, aunque en realidad se trata de un arquetipo, comúnmente manifestado con la figura de una bestia alada, salvaje y libre en la naturaleza.

Una tercera figura arquetípica se interpone en la relación entre el niño y la bestia. Se trata de la figura de la serpiente, encarnando a la razón consciente guiada por el instinto de conservación de lo amado, siendo común que se manifieste como enemiga de todos los demás instintos. Éste es el arquetipo predominante en el ser humano, el mayor de los tiranos, el animal más desequilibrado, tendente a la supremacía de uno en exclusión de todo lo demás.