El espíritu alado

Tener agujeros en nuestros pensamientos es inevitable, pues la perfección es un imposible natural. Sin embargo, cada uno es responsable de sus propios gusanos corroedores, cavadores de las profundidades.

¿Cuál es la solución para los gusanos en la mente? Meterlos en un capullo y ser pacientes. Tarde o temprano, desplegarán sus alas, en virtud del nido que les dio sustento, dejando tras de sí los frutos del verdadero conocimiento.